En julio de 2018 una orca del Pacífico Norte tuvo una cría. La cría vivió treinta minutos. La madre, conocida por los biólogos como J35 y por el mundo como Tahlequah, no soltó el cuerpo. Lo cargó sobre su cabeza durante…
En julio de 2018 una orca del Pacífico Norte tuvo una cría. La cría vivió treinta minutos. La madre, conocida por los biólogos como J35 y por el mundo como Tahlequah, no soltó el cuerpo. Lo cargó sobre su cabeza durante diecisiete días. Recorrió mil seiscientos kilómetros sin parar. Cuando se le caía, lo recogía. Cuando ya estaba descompuesto, lo seguía cargando. Los demás miembros de su manada se turnaban para ayudarla a sostenerlo cuando ella necesitaba comer.
Los biólogos lo llamaron "comportamiento de duelo prolongado". Las mujeres que vimos esa noticia lo llamamos otra cosa.
Vimos una madre. Vimos una madre dominicana, una madre haitiana, una madre mexicana, una madre afgana, una madre cualquiera, cargando lo que ya no respira porque soltarlo es admitir algo que el cuerpo todavía no acepta. Diecisiete días. Mil seiscientos kilómetros. En agua salada, sin descanso.
Yo no tenía hijos cuando vi esa noticia. La cargué igual. Una mujer no necesita haber parido para reconocer la geometría de ese duelo. Está incorporada. Viene con el cuerpo.
Por eso Tahlequah entró en mi statement. Por eso aparece en mi obra sin aparecer · en el azul oscuro debajo del cerúleo, en las superficies que parecen oler agua antes de tocarla, en la decisión de que algunas piezas no se explican porque explicarlas las domesticaría.
Lo que hizo Tahlequah no fue performance. No fue mensaje. Fue lo único que un cuerpo de madre puede hacer cuando se le acaba el aire del otro cuerpo · seguir moviéndose, seguir sosteniendo, seguir cargando hasta que el cuerpo entiende lo que el cuerpo ya sabía.
Mi obra carga así. No representa duelo. Sostiene. Cada superficie, cada domo, cada esfera blanca, cada hilo dorado en Ciguapa está sosteniendo algo que no se nombra directamente. Esa es la diferencia entre el arte que ilustra el dolor y el arte que lo carga. La ilustración te lo cuenta. La carga te lo deja sentir.
El duelo de Tahlequah no es fondo poético. Es modelo formal: cómo un cuerpo sostiene peso inerte sin soltarlo, cómo el movimiento continúa cuando el objeto del movimiento ya no respira. Ciguapa y Faceless Self-Portrait operan por la misma mecánica. No ilustran el duelo. Distribuyen el peso.